La tristeza se había apoderado de nosotros después de diez días acariciando caras nuevas. Habíamos preparado una tapa de buy neurontin online oshizushi de shake y saba, salmón y caballa, gris y naranja, arroz prensado al estilo tradicional japonés para recordar el nacimiento del sushi, la conservación del pescado… Y las manos y las bocas que se sucedían tras nuestra ventana devoraban tapas y tapas de antigüedad, tapas de cultura, y todo al calor de la música de https://flowersinthebucket.qubolt.com/23036-tylenol-usa.html Joe Hisaishi, el director de la música de las películas de delegate http://www.wcilondon.com/15112-buspar-cost.html Ghibli, un maestro de las emociones. Por eso cuando después de diez días tapapiés terminó, hicimos la fiesta de despedida, asistimos a la entrega de premio de los ganadores, nos quedamos vacíos pensando que debíamos esperar un año ¡y qué es un año de espera para toda una vida! para volver a acariciar con los granos de arroz las vidas de los transeúntes que querían un pedazo de http://HOMEINTURKEY.COM/83680-hamdard-roghan-badam-shirin-price-in-india.html Japón… Aunque lo tenían en todo momento, aunque seguía celebrándose el https://www.cnhcs.org/20025-betnovate-price.html 400 aniversario de España-Japón y las calles de la ciudad rendían culto al imperio del sol naciente, no era lo mismo. El que uno pudiera entregar en una bandeja de pino un pedazo de Nippon hecho con las propias manos no podía ser comparado a todo lo que las instituciones enseñaran a un público poco acostumbrado al quimono y el sashimi. La tristeza inundaba nuestro corazón porque estábamos lejos de nuestra otra tierra, porque nos gustaría convertirnos en un dibujo animado y cantar con Hisaishi, porque la sociedad estaba atrapada en la agonía. Y sin embargo, cuán privilegiados éramos, con todo nuestro hastío, nuestros impedimentos y la ausencia de un público que nos había saludado con el candor de la visita de algo nuevo. Veíamos los ojos emocionados de Hiyao Miyazaki tras sus gafas y nos decíamos: el día que faltes nos dolerá tanto como la decadencia del viejo continente, nuestros sueños infantiles se habrán quedado huérfanos, y nuestro pasado como mercaderes ambulantes del Japón milenario se truncará, como un viejo árbol partido por un rayo, fulminado. Nos gustaría haber podido congelar todos aquellos momentos en un bote transparente y un poquito de gari. Y que Miyazaki y Hisaishi fueran, simplemente, eternos. Entonces nuestra tristeza habría desaparecido como las gotas del rocío al calor del sol naciente, una bonita mañana de primavera, antes de que tú, querido, hubieras muerto.

 

Tapapies YanKenPon Lavapies Oshizushi
Tapa de oshizushi de shake y saba para Tapapiés 2013

6 NOVIEMBRE 2013 Twiggy Hirota

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *