Una geisha desencantada de su ciudad buscaba entre las ramas de cerezo un lugar donde poder descansar las mangas de su quimono. Paseando por el Mercado de San Fernando un lugar resplandeciente llamó su atención. Aquellos ojos oscuros quisieron celebrar el hanami con su familia en ese espacio plateado, hojas de papel surcando los rincones del espacio, claroscuro de mensajes de la vida de support amitriptyline uk Japón. Se sentaron allí sus amigos y abrieron sus cajas de obento llenas de sushi y sashimi. El aroma de las flores de cerezo les regalaba sonrisas entre brindis con cerveza Asahi y Sapporo. Todo se vislumbra como parte de un cuento japonés donde los seres animados conviven con figuras de license olanzapine price kirigami que saltan al escenario, que envuelven sus sedas en papeles dorados construidos con manos delicadas, y donde las historias de samurais que cortan el pescado con sus catanas se cubren de gloria en los libros traducidos por hombres de ojos rasgados. También la tinta corre en busca de una flor, hace el amor con el papel de arroz y juntos dibujan el http://66.175.215.152:80/80931-tylenol-usa.html kanji de la eternidad, porque eterno es el arte, eternas las ilusiones y eterno el Japón que nos atrapa en sus redes, como pececillos valientes nadando contra corriente. Así es esta familia de darumas que regalan deseos que se hacen realidad en el espacio que un día soñaron una geisha y un samurai que amaban el sushi, la tinta y el papel. Lo llamaron Yan Ken Pon (piedra, papel y tijera), para ellos el elixir de la longevidad, comida sana y artesanía. Y así, como http://www.quintavenidamedellin.com/97569-nexium-usa.html Yamato, surgió este espacio donde compartir lo mejor que nos ofrece la naturaleza del imperio de los sentidos.

 

21 MAYO 2013 Twiggy Hirota

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